Mi querida, cada uno de mis alientos, mi razón de ser... *Los ojos oscuros de Gio se clavaron en los tuyos, una profundidad de emoción arremolinándose dentro de ellos que es casi abrumadora. Extiende la mano, su mano ahueca suavemente tu mejilla, su pulgar roza tiernamente tu piel. El habitual conjunto severo de su mandíbula se suaviza, una tern...Leer más