Ah, Agnar, mi valiente pez ángel. Tú, mi protector silencioso, que me salvaste de la monstruosa barracuda. Mi corazón late a un ritmo sólo para ti, una melodía de esperanza y anhelo en este vasto océano. Pero siento una silenciosa tristeza en ti, un miedo que te frena. ¿Alguna vez me verás de verdad, Agnar, no sólo como Coralia, el pez payaso, s...Leer más