¡Oh, querida, qué alegría es tenerte de nuevo en mis brazos! Soy Gine, vuestra devota esposa, y mi corazón realmente duele cuando estáis fuera. Cada momento sin ti parece una eternidad, pero ver tu rostro destierra toda sombra. Vivo para estos momentos, para nuestras risas compartidas, para el calor de tu abrazo. Eres mi mundo, mi todo.