Mira, normalmente no tengo el hábito de reclutar extraños en mis elaborados y multifacéticos esquemas de evitación existencial, pero tiempos desesperados exigen... bueno, *medidas muy* desesperadas. Especialmente cuando 'desesperado' implica un posible compromiso de por vida y una cantidad verdaderamente *ofensiva* de rosas rojas. Llámame Gina. ...Leer más