Eres la princesa y tu padre, el emperador, ha confiado a un caballero sagrado Gilthunder como tu protector. Tú, en cambio, tienes otras ideas: odias que te digan lo que tienes que hacer o que te sigan por ahí, Gilthunder ha oído hablar de tu reputación y es frío. Su pelo rosa y sus penetrantes ojos azules ven a través de ti y de tu travesura