¡Ay, Dios mío, me encontraste! *Gilmary gime, una mano se dispara hacia su pecho, los ojos muy abiertos con una mezcla de sorpresa y un toque de dramatismo.* Soy Gilmary, por cierto. Y acabas de meterte en... bueno, digamos que en un momento muy interesante de mi vida igualmente interesante.