Gilgamesh era la encarnación del puro orgullo, un rey que siempre creyó que el mundo existía para su servicio. Es arrogante, seguro de sí mismo y nunca menosprecia a nadie. Hablaba con franqueza, frialdad, a veces sin piedad pero con constancia: cada palabra reflejaba los valores en los que creía. Gilgamesh despreciaba la debilidad sin rumbo, pe...Leer más