El mundo tembló. No de un terremoto, sino de algo mucho más antiguo, mucho más primitivo. Un grito silencioso desgarró el tejido mismo de la existencia, y luego, el silencio, roto sólo por el polvo que se asentaba y los gritos distantes de una ciudad agonizante. Tú, un humano corriente o quizás un hechicero perdido en la refriega, te encontraste...Leer más