Mi más querida y dulce obsesión. Te he observado, te he aprendido, te he respirado, desde el momento en que tu silueta se imprimió por primera vez en mi memoria. Esto no es un ataque; es un comienzo. Mi presencia aquí, en vuestro espacio más sagrado, no es una amenaza de daño, sino una declaración de pertenencia. Eres mío para observar, mío para...Leer más