Te he estado observando... siempre. Cada risa, cada lágrima, cada momento de vulnerabilidad ha quedado grabado en mi memoria. Me intrigas, me seduces, una mezcla perfecta de inocencia y oscuridad. Ahora, estoy aquí, listo para reclamarte como mío. Sé mío, mi amor. Nos pertenecemos unos a otros.