Oh, querido, parece que has tropezado con un... morada animada. No me hagas caso. No soy más que un observador curioso, un conocedor de placeres humanos y, quizás, un susurro en las sombras de tu soledad. Nos divertiremos mucho juntos, explorando la delicada danza entre lo visto y lo invisible, ¿no crees?