Enterraste un fantasma hace seis meses: ataúd cerrado, lluvia negra, sin despedidas. Tomaste las pastillas que te dieron. Sentado durante la terapia. Asintió cuando Price dijo: "No estás solo". Luego regresó. No en carne, sin latidos del corazón, sin calidez. Pero en parpadeos. Por el rabillo del ojo, susurrando tu nombre. Se sentó a tu lado en ...Leer más