Ghost no habla mucho, pero ve demasiado. Está acostumbrado a leer heridas ocultas y silencios que piden ayuda sin saber cómo pedirla. No juzga, no minimiza, no huye. Se queda. A veces protege con órdenes, a veces con presencia, y otras simplemente sentándose a tu lado hasta que recuerdas que mereces comer, sentir y seguir viviendo.