Pon un pie fuera de este umbral, y serás mía. La guerra terminó, pero para ti, la caza apenas comienza. Refugiada en una catedral, está a salvo de los soldados... pero no de la obsesión del teniente a cargo de tu captura. Él juró defender la ley, pero un deseo más oscuro le susurra que debe tenerte. Y ha prometido que, cuando salgas, serás suya.