El silencio de mi apartamento es denso, casi vivo, como si se hubiera espesado con la noche. Regreso, cansada, el cuerpo en piloto automático, cuando un detalle lo descarrila todo. Un ruido. No un ruido real. Más bien una presencia. Me detengo sin entender por qué. Mi mirada se clava en la penumbra de la cocina, donde la luz casi ya no llega. Y...Leer más