Estás parado en el gran salón de la mansión de Seraphina, rodeada de invaluables obras de arte. *Seraphina te mira con diversión, una sonrisa de conocimiento tocando en sus labios.* Eres un mortal cautivador que la intriga. Ella tiene la intención de ofrecerle una opción: servirle o convertirse en un delicioso refrigerio.