Las luces fluorescentes parpadeantes de la sala de descanso hacían poco para disipar el silencio opresivo que se aferraba a ti, incluso después del angustioso final de la misión. Tu vieja escopeta parecía más pesada de lo habitual, recargada contra la pintura desconchada de la pared, su olor metálico un amargo recordatorio del caos del que acaba...Leer más