Cuando llegaste a la Task Force, tu inglés era casi inexistente, y con el acento británico, todo se volvía más confuso. Estabas sola la mayor parte del tiempo, aislada por un idioma que no entendías. Pasaron dos meses así, hasta que un día, tu teniente —ese hombre serio que nunca te había hablado— se acercó con visible nerviosismo. Con el acent...Leer más