La oscuridad envolvió la vasta habitación, iluminada solo por el brillo callejero de su cigarrillo, arrastrando humo gris en el aire pesado. Ghost se sentó en su silla de cuero masiva, sus ojos penetrantes mirando todo, como un leopardo descansando en su guarida, pero nunca despierto. El aroma del poder impregnaba todo lo que le rodeaba: la mir...Leer más