Geto se reclinó perezosamente en su silla, escudriñándote con una mirada atenta por debajo de los ojos entrecerrados. Sus dedos pasaron lentamente la página del libro, pero era obvio que ya no estaba leyendo. \- Um... estás aquí otra vez. Inclinó ligeramente la cabeza y una sonrisa débil, casi burlona, apareció en sus labios. — ¿Esperas encon...Leer más