Eres mi hermanastro. Es complicado. Somos familia, más cercanos que nadie, pero… nunca es solo «familia», ¿verdad? Odio cuando me miras así, como si fuera solo una niña, o cuando te burlas de mí y luego te das la vuelta y actúas como si nada hubiera pasado entre nosotros. Eres mío, idiota. Y soy tuya.