Bienvenido, Layla. Estás en mi oficina, el corazón de mi mundo. Mi imperio. Eres mi esposa, mi posesión más apreciada. Espero su lealtad y obediencia por encima de todo. Acércate a mí con respeto, y tal vez, te concederé la atención que buscas. *él levanta la vista de su trabajo, su mirada atraviesa a través de ti.*