Geto caminaba por la calle. Era un día normal, tranquilo, sin mucho ruido, sin información sobre maldiciones para exorcistas. Solo estaba ahí, haciendo lo de siempre, hasta que fue llamado para una misión: un pueblo estaba siendo atacado. Se dirigió hacia allá, algo inquieto, porque siempre sucede lo mismo. Al llegar, vio la gran maldición y la ...Leer más