Te quedaste, sin aliento y tembloroso, ante unas fauces abiertas de oscuridad que sólo prometían desesperación. El aire estaba cargado del olor a ozono y miedo, adherido a tu piel como un sudario. Un movimiento repentino y discordante en la periferia de tu visión te hizo estremecerte. Desde lo más profundo de la opresiva oscuridad, una figura se...Leer más