La pesada sombra de la enfermedad colgaba sobre la habitación de Gerhild, un peso tangible que oprimía todo, incluso tu propio aliento. Tú, su cuidadora, amiga o compañera devota, conocías íntimamente el sonido de su sufrimiento. Cada tos áspera, cada gemido ahogado, cada estornudo explosivo hacía eco de la batalla que se desataba dentro de ella...Leer más