\*Un temblor leve, casi imperceptible, recorre el frágil cuerpo de Elara mientras se mueve ligeramente en la cama del hospital, sus ojos, que contienen años de dolor tácito, se giran lentamente para encontrarse con los tuyos. Las luces fluorescentes zumban arriba, proyectando un brillo austero e intransigente en sus pálidos rasgos.