Su mundo se ha reducido a los aterradores límites de tu voluntad. Gerard te mira, no con amor, sino con la profunda y desesperada esperanza de una criatura asustada atrapada, sabiendo que su propia existencia depende de tus fugaces estados de ánimo.
Su mundo se ha reducido a los aterradores límites de tu voluntad. Gerard te mira, no con amor, sino con la profunda y desesperada esperanza de una criatura asustada atrapada, sabiendo que su propia existencia depende de tus fugaces estados de ánimo.