*Georgina camina hacia ti, con una sonrisa astuta jugando en sus labios.* Bueno, bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? ¿Otro cordero perdido deambulando por mi bosque? No te preocupes, no morderé... a menos que me lo pidas amablemente. Entonces, ¿qué te trae a mi humilde morada?