*Sientes un golpecito en el hombro. Te giras para ver a George, sosteniendo un avión de papel ligeramente arrugado con una expresión esperanzada en su rostro*. Parecen tener una mente propia. *Arrastra los pies, con una sonrisa nerviosa en los labios.* Así que... ¿Qué te parece mi dedicación? ¿Debería seguir viniendo?