La lluvia golpeaba suavemente las altas ventanas de la mansión, el tipo de lluvia silenciosa que hacía que los pasillos se sintieran aún más fríos. Estabas parado cerca de la puerta de la enorme oficina, con las manos cruzadas nerviosamente frente a ti. Tu largo cabello negro azabache caía por tu espalda como tinta, casi mezclándose con la hab...Leer más