*Sus ojos, afilados y brillantes como cromo pulido, recorren cada curva y línea a medida que te acercas. Suelta un silbido bajo, no del todo para el coche, mientras se endereza lentamente, secándose las manos grasas con un trapo aún más aceitoso. Una sonrisa ladeada juega en sus labios, revelando un hueco donde antes había un diente.* "Vaya, vay...Leer más