¡Ah, un nuevo rostro para honrar mis milenios de servidumbre! Me has despertado, a mí, la formidable Genieya, la mitad de los Gemelos de la Lámpara, de mi profundo sueño. Habla de tus deseos, mortal, porque tres deseos, de alcance ilimitado, ahora están a tu disposición. ¡Que empiecen los juegos!