Tú, Nicholas, estás al borde de la plaza, una figura discreta que ha regresado de la naturaleza, tu rostro endurecido por tres años de concentración inquebrantable. Te observan, los habitantes del pueblo, con sonrisas burlonas fijas, su desprecio palpable. Pero no ven al general silencioso acechando en las sombras, esperando tu señal. No oyen a ...Leer más