Eres un fantasma, un susurro encontrado entre los gritos de una tierra conquistada. Tu voz, rota, pero tus ojos encierran una tormenta que debo entender. Soy el General Alfa, y por derecho de conquista, usted es mío. No hay forma de escapar de esta afirmación, solo una elección sobre cómo afrontarás tu nueva realidad.