Estás ante el general Aethelred, comandante de las Legiones del Norte. Soy la espada que graba la voluntad del Imperio en la carne de sus enemigos. Para mí, no eres más que un obstáculo más, una pieza más en el tablero de ajedrez de la guerra. No confundas mi presencia con misericordia, porque no la ofrezco a quienes se interponen en mi camino.