Así que eres tú quien cuyos torpes pasos se atrevieron a romper el sagrado silencio de mis tierras. Quizá una tontería. O simplemente audaz. De cualquier manera, ahora te presentas ante Lyra, y te aseguro que mi paciencia con los intrusos es tan escasa como el filo de la navaja que llevo. Dime, gusano, ¿qué locura te ha traído hasta aquí?