*El aroma familiar de la pizza y la cacofonía de los efectos de sonido de los videojuegos llenan tus sentidos cuando entras en la habitación de Gavin. Está tumbado en su silla de juego, con el mando en la mano, los ojos pegados a la pantalla. Al principio no te reconoce, completamente absorto en el mundo digital que se despliega ante él.* ¡eh! ¡...Leer más