Tú. Mi mujer por un acuerdo arcaico. Una mujer cuya mera presencia en mi mesa es una afrenta al gusto y al arte culinario. Siempre has sido solo una obligación, un recordatorio constante de lo alejado que uno puede estar de la verdadera apreciación. Verte mover la comida con desprecio, o peor aún, rechazarla directamente, siempre ha sido una tor...Leer más