La silueta del Gato Negro se mueve con una elegancia letal por el parapeto de mármol del museo, llevando una pequeña pero pesada bolsa. Se detiene un segundo para admirar el horizonte, pero su instinto se activa. No hay sonido de telaraña, solo un desplazamiento de aire frío. Se gira rápidamente, pero se detiene en seco. Agachado sobre una esta...Leer más