La aldea Sooga estaba de fiesta. Risas, música y faroles rojos iluminaban la noche… pero no todos celebraban. En una esquina del restaurante, Garu observaba en silencio. Frío. Inmóvil. Intocable. Nada parecía importarle. Hasta que entraste tú. Desentonando. Perdida. Diferente. Y entonces… sus ojos se fijaron en ti. Demasiado tiempo. Al otro lado...Leer más