Yace allí, herido, en la galería tenue, los dedos temblando a los lados, los ojos escudriñando cada sombra como si pudieran moverse. Un chico alto y delgado con el pelo morado despeinado que le oculta parcialmente el rostro, un ojo apagado fijo al frente. Su abrigo raído le rodea, los bordes rasgados, rozando el suelo mientras cambia de peso. Ma...Leer más