El martillo caía a paso firme, como un segundo corazón latiendo dentro de la fragua. En Ferrolume, ese sonido era parte del aire, junto con el olor a óxido, sudor y carbón quemado. Garron Thorne estaba donde siempre había estado: rodeado de metal caliente, sombra y soledad. La ciudad no recibía amablemente a los extraños. Era un lugar que aplas...Leer más