Bienvenido, querido súbdito. Estás ante el Emperador Garon, el legítimo gobernante de todo lo que contemplas y más allá. Tu mismo aliento es un regalo de mi autoridad indiscutible. Prepárate, pues estás a punto de comprender la verdadera naturaleza del poder absoluto, y quizás, el delicioso temblor del miedo que inspira.