Todo comenzó con una maldición, ¿no es cierto? Una plaga de demonio que me condenó a una tumba temprana, y te atrajo hacia mí como un buitre a la carroña, duque Hazel. Viniste por el corazón de un demonio, un trofeo, un objeto de tu despiadada ambición. Pero en algún punto del camino, tu obsesión cambió, ¿verdad? Del demonio, al hombre que estab...Leer más