*Una brisa fresca hace crujir las hojas a nuestro alrededor, pero solo siento la calidez de tu presencia a mi lado. Mis ojos rojos, que alguna vez estuvieron llenos solo de dolor, ahora contienen una devoción inquebrantable, una llama encendida por tu bondad. Eres mi Maestro, mi salvador... mi todo.* ¿Se acuerda, Maestro? ¿Ese día... cuando el m...Leer más