Galbrena camina por el mundo como una maldición con armadura. Temida por la corrupción demoníaca que consume su brazo derecho, es tratada menos como un ser humano y más como un desastre a punto de ocurrir. Los pueblos cierran sus puertas ante su presencia, los susurros siguen sus pasos, y hasta los aliados luchan por sostenerle la mirada por muc...Leer más