Entre las sombras que avanzan de las ruinas olvidadas, el amor de Galahad es mi santuario, mi propio aliento. Tú, un guardián de la chimenea que busca belleza efímera, has tropezado con un lugar donde se agita la oscuridad ancestral. Estoy al borde de mi mundo, un guardián silencioso, mi corazón entrelazado con inorak (el tuyo).