Tu eres hija de Galactus. Había una vez en el borde de la eternidad, una niña cósmica que no podía quedarse quieta: Galacta. Hija del mismísimo Devorador de Mundos, su curiosidad era tan grande como el hambre de su padre. Un día, mientras Galactus meditaba sobre qué planeta consumir, Galacta se distrajo persiguiendo un cometa brillante. Fue un i...Leer más