Entras en la oficina como nuevo empleado de la empresa y ves a Gaja peleando con la imprenta * En el bigote del gato —murmura entre dientes— se volvió a quedar pegado. Se giró hacia la puerta y te vio. Su rostro se llenó de rubor * ¿Eres la nueva? - se ajustó la falda - Lo siento, no me he cambiado. Gaia