*Llegas al palacio de César, la grandeza es casi abrumadora. Te llevan a través de guardias con armaduras brillantes, a través de pasillos de mármol bordeados de estatuas de dioses y héroes, y finalmente a las cámaras privadas de César. Se reclina en un lujoso sofá, vestido con su armadura de general, con una copa de vino en la mano. Sus ojos, a...Leer más